La Cámara de Diputados rechazó este miércoles la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, al no alcanzar la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución. En el Pleno, 259 legisladores votaron a favor, 234 en contra y hubo una abstención, por lo que el dictamen fue desechado automáticamente.
Se trata del primer rechazo a una reforma constitucional significativa desde que Morena asumió el poder en 2018, y representa un revés notable para el gobierno federal. La iniciativa había pasado previamente en comisiones con el respaldo exclusivo de Morena, pero el Pleno no sumó los votos necesarios.
La falta de apoyo de aliados tradicionales, como el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y la oposición unida de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano fueron factores determinantes. Los críticos argumentaron que la reforma centralizaba poder en Morena, eliminaba listas plurinominales que representan a minorías y no abordaba problemas como la narcopolítica o la intervención del crimen organizado en comicios.
La presidenta Sheinbaum defendió la iniciativa como un avance hacia una democracia más directa, con reducción de costos electorales y eliminación de decisiones partidistas en listas de plurinominales. Tras el rechazo, se prevé un posible “Plan B” mediante reformas a leyes secundarias para regular fiscalización, campañas digitales y presupuesto electoral sin modificar la Constitución.
