En los últimos días, el mar frente a Guerrero se convirtió en el epicentro de dos operaciones consecutivas que devolvieron a la Secretaría de Marina el papel de punta de lanza en la lucha contra el crimen organizado: más de 1.5 toneladas de cocaína fueron aseguradas en altamar en menos de 48 horas, un golpe que no solo fracturó la logística del narcotráfico en el Pacífico mexicano, sino que también se suma a una serie de resultados en el gobierno de Claudia Sheinbaum que van desde desmantelamiento de laboratorios hasta reducción de homicidios.
La primera operación, realizada al suroeste de Acapulco, sorprendió por la magnitud: 900 kilos de cocaína, valuados en más de 210 mil millones de pesos, flotaban en el océano en 30 bultos detectados por patrullajes navales y aéreos.

Un día después, en otro despliegue de vigilancia marítima, personal de la Armada interceptó una embarcación con cuatro tripulantes y 20 bultos que contenían 601 kilos adicionales de droga.
Con estas dos acciones, la cifra superó las 1.5 toneladas de cocaína incautadas en menos de una semana, lo que equivale a 1.2 millones de dosis que no llegarán a los jóvenes, lo que se enmarca también en el compromiso con el gobierno estadounidense para detener el trasiego de estupefacientes hacia la frontera.
Estas incautaciones no son hechos aislados. La Marina informó que en lo que va de la actual administración ya se han decomisado más de 47 toneladas de drogas en operaciones marítimas, con un impacto económico de miles de millones de pesos a las finanzas criminales.
El dato cobra relevancia porque el Pacífico mexicano sigue siendo ruta estratégica de tránsito para los cárteles que buscan conectar Sudamérica con los Estados Unidos.
Pero el gobierno federal y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana a cargo de Omar García Harfuch, no limitó su discurso a los decomisos espectaculares.
Homicidios a la baja
La estrategia de la presidenta Sheinbaum en materia de seguridad apunta también a un cambio en los indicadores de violencia que durante años parecían inamovibles. Según el más reciente reporte de seguridad de Harfuch, el promedio diario de víctimas de homicidio doloso se redujo 25.3 por ciento entre septiembre de 2024 y julio de este año, periodo en que asumió el cargo la mandataria.
En números concretos, se pasó de 86.9 asesinatos diarios a 64.9, la cifra más baja registrada desde 2016.
La tendencia cobra fuerza si se coloca en perspectiva. Y es que, en julio de 2018 el promedio era de 99.2 homicidios diarios y entre 2019 y 2021 se mantuvo arriba de esa barrera.
Para 2022 descendió a 86.4, en 2023 a 79.7, en 2024 repuntó a 82.7 y este año, con Claudia Sheinbaum en la presidencia de México, se logró una caída inédita hasta colocarse por debajo de 65.
Las cifras no borran del todo la realidad: siete entidades (Chihuahua, Sinaloa, Guanajuato, Baja California, Guerrero, Jalisco y el Estado de México), concentran más de la mitad de los homicidios dolosos del país.
Sin embargo, también hay avances notables para atajar este delito de alto impacto. Estados como Guanajuato, tradicionalmente epicentro de la violencia, redujeron en 60.7 por ciento sus homicidios entre febrero y julio de 2025.
El Estado de México reportó una baja del 45 por ciento en menos de un año, mientras que Nuevo León experimentó un desplome de 72.9 por ciento en asesinatos entre septiembre de 2024 y julio 2025.
Incluso entidades con alta conflictividad como Baja California y Tabasco marcaron descensos de 35.8 y 48.6 por ciento, respectivamente.
Otros delitos de alto impacto también reflejaron un retroceso, toda vez que el reporte del gabinete de seguridad indica que, entre octubre de 2024 y julio de este año, el promedio diario de estos ilícitos bajó 20.8 por ciento.
Si la comparación se hace con 2018, el contraste es mayor: se reporta un 44.8 por ciento menos en promedio. El robo de vehículo con violencia se redujo 46.4 por ciento en ese mismo periodo y el robo a transportista con violencia cayó más de la mitad, de 30.3 casos diarios en 2018 a 13.8 en 2025.
Detenciones, decomisos…
Por otro lado, en apenas 10 meses, desde el 1 de octubre de 2024 y el 17 de julio del presente, el gobierno federal reportó el decomiso de 204.5 toneladas de drogas, entre ellas mil 495 kilogramos y 3.5 millones de pastillas fentanilo.
Lo mismo, reportan la destrucción de mil 123 laboratorios clandestinos de metanfetaminas con aseguramiento de más de 1 millón de litros de precursores químicos y la incautación de más de 14 mil 042 armas de fuego.
A esto hay que sumarle los 26 mil 692 detenidos por distintos delitos en lo que va del sexenio, que equivalen a alrededor de 92 personas capturadas diariamente por la policía federal.
En tanto, la campaña contra la extorsión también dio resultados visibles en su primer mes de arranque, luego de que 132 extorsionadores fueron detenidos entre el 6 de julio y 10 de agosto en el país.
Estas capturas se dieron en los estados de Michoacán, Tabasco, Tamaulipas, Estado de México, Puebla, Chiapas, Guerrero, Ciudad de México, Nayarit, Quintana Roo y Guanajuato.
Entre las detenciones más importantes del gobierno federal se encuentra la de varios mandos medios y altos, incluyendo figuras como Edwin N. El Max -operador de El Mayo Zambada- y Omar Félix N. El Pelón -operador de Los Chapitos, algunos abatidos durante enfrentamientos o arrestados en operativos. Además, se detuvo este año al financiero José Ángel N. Güerito, cercano a Los Chapitos.
Por otro lado, fue desmantelada una célula de tráfico de armas vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con 14 detenidos en Jalisco, Edomex y Nayarit, incluyendo al líder Héctor Agustín N. Cachorro y operadores logísticos, financieros y de armamento.
