La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró este viernes que la CURP biométrica no se impondrá como una obligación para la ciudadanía, sino que funcionará como una herramienta opcional de identidad. Durante su conferencia matutina, explicó que la ley establece claramente que cada persona decide si proporciona o no sus datos, por lo que ninguna dependencia pública ni privada podrá exigirla como documento único.
Sheinbaum detalló que el nuevo sistema incluye datos sensibles como huellas digitales, fotografía y escaneo del iris, lo que hace imprescindible un marco legal sólido y protocolos de seguridad. “La gente tiene derecho a decidir si quiere o no otorgar esa información, así está establecido en la legislación y ninguna institución puede exigirlo”, afirmó. Con esta aclaración, buscó disipar rumores y críticas que señalaban el riesgo de convertir la CURP biométrica en una identificación obligatoria.
La mandataria subrayó que el gobierno trabaja en medidas para garantizar la protección de la información personal y evitar vulneraciones. Dijo que se fortalecerán las capacidades tecnológicas y jurídicas del Estado para custodiar los registros y que se respetarán principios constitucionales de privacidad. “No puede haber imposición en el manejo de datos sensibles”, insistió.
Además, explicó que la CURP biométrica busca ofrecer a la población una opción de identificación moderna y segura, que facilite trámites y reduzca duplicidades. Sin embargo, remarcó que se trata de un derecho y no de una carga. “El objetivo es simplificar, no condicionar”, recalcó.
Al cierre de su exposición, Sheinbaum indicó que la implementación del sistema está en proceso de evaluación, por lo que no existe todavía una partida presupuestal definida ni una infraestructura jurídica completamente consolidada. Aun así, reiteró que el gobierno mantendrá una política de respeto a los derechos ciudadanos y a la autodeterminación sobre los datos personales.
