El presidente José Antonio Kast lanzó este lunes su “Plan Escudo Fronterizo”, una estrategia para frenar la migración irregular mediante barreras físicas y mayor despliegue militar en las fronteras con Perú y Bolivia.
El plan contempla zanjas de 3 metros de profundidad, muros de hasta 5 metros, cercos perimetrales —posiblemente electrificados— y vigilancia con drones, con un avance inicial proyectado a 90 días. Kast supervisó personalmente el inicio de las obras en Arica, declarando: “Hoy comenzamos a frenar la migración irregular… la puerta estaba abierta y la estamos cerrando”.
La medida cubre tres regiones norteñas: Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, y responde a la promesa de campaña de endurecer el control migratorio tras asumir el poder el 11 de marzo de 2026.
El plan generó apoyo en sectores conservadores, pero críticas de Bolivia, Perú y organizaciones de derechos humanos, que lo califican de xenófobo y advierten sobre posibles violaciones a tratados internacionales y derechos de los migrantes. La estrategia polariza a Chile y reabre el debate regional sobre migración y seguridad fronteriza.
