Por casi tres años, Ana Karen Rodríguez despertó con la misma pregunta en la cabeza: ¿Cómo recupero a mis hijas?
En noviembre de 2022, su vida cambió en cuestión de minutos. Entre gritos y amenazas, su expareja, Erick N., se llevó a Madison, Aitana e Ivana –de cinco, tres y un año entonces–, arrancándolas de su hogar en Puebla.
La búsqueda fue larga: Ana Karen recorrió fiscalías, juzgados y oficinas sin fin, tocó puertas, habló con periodistas y resistió. En marzo de 2023, logró que un juez le otorgara la custodia legal de sus hijas, pero la sentencia, lejos de poner fin a la pesadilla, la profundizó: Erick N. se negó a entregarlas.
Poco después, él fue detenido por violencia familiar, violencia vicaria y sustracción de menores. Sin embargo, las niñas no aparecieron. La madre denunció entonces algo peor: los abuelos paternos, José Francisco N. y Blanca Patricia N., habían tomado el papel de encubridores y movieron a las pequeñas de un sitio a otro para evitar que fueran encontradas.
Durante meses, el caso avanzó entre la desesperación y la burocracia: agentes ministeriales realizaron más de 45 actos de investigación y 15 cateos –11 de ellos en Puebla y San Pedro Cholula, y cuatro más en Tlaxcala–. Detrás de cada diligencia, Ana Karen esperaba una llamada, una pista, una voz que dijera: “ya las encontramos”.
Los abuelos fueron detenidos en julio de 2024, vinculados a proceso por violencia vicaria y sustracción de menores, pero incluso desde prisión negaban saber dónde estaban las niñas.

El avance judicial se vio empañado cuando un juez les permitió seguir el proceso en libertad, lo que encendió las alarmas sobre un posible nuevo intento de fuga o encubrimiento.
El caso dio un giro en enero de este año, cuando la FGE detuvo a Jessica N., pareja de Erick N. y cuarta implicada en la desaparición de las menores. La Fiscalía la identificó como una persona de 24 años, quien fue asegurada por agentes ministeriales que dieron cumplimiento a la orden de aprehensión en la calle 11 Sur, frente a Plaza Centro Sur, de Agua Santa, en la ciudad de Puebla.
La jueza Laura Tlatelpa Ramos presidió una audiencia de más de 12 horas, en la que determinó prisión preventiva justificada para la señalada, quien enfrenta cargos por violencia vicaria y violencia familiar. La audiencia de vinculación fue programada para el 30 de enero a las 14:00 horas.
A lo largo del proceso, la fiscal Idamis Pastor Betancourt, titular de la FGE, reiteró que las actuaciones se realizaron con estricto apego a derecho. La institución incluso informó que recibió a familiares de Jessica N., quienes protestaron por su detención, sin embargo, la dependencia defendió la legalidad de las acciones y la resolución del juez de control.
Aun así, la Fiscalía General del Estado no detuvo su búsqueda. La historia parecía una madeja imposible hasta que, en octubre de este año, la institución logró finalmente localizar y reintegrar a las tres menores con su madre.
La noticia llegó un sábado por la mañana. Ana Karen vivió tres años de lucha, en donde manifestó, sospechaba de filtraciones internas en la Fiscalía, pues cada vez que se informaba que las niñas podrían localizarse, “eran movidas antes del operativo”. Sin embargo, hoy Madison, Aitana e Ivana están bajo su resguardo y reciben acompañamiento psicológico.
