El descubrimiento, realizado el pasado 2 de abril, se logró durante los trabajos de conservación y rehabilitación del Zócalo, lo que de acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), representa la primera evidencia arqueológica tangible de este periodo en Izúcar.
Los vestigios hallados —que incluyen restos óseos, un fogón doméstico y un horno— a decir de la dependencia, sugieren la existencia de un antiguo asentamiento humano organizado, anterior al dominio mexica en la región.
Lo relevante también fue su ubicación, toda vez que el INAH reportó que el hallazgo fue en el Centro Histórico de la ciudad, a la altura del quiosco en el Zócalo.
Fue entre los andadores arbolados y las bancas de hierro, donde los arqueólogos recuperaron los restos de cinco individuos —dos con esqueletos completos y tres en avanzado estado de deterioro— dispuestos en posición fetal y acompañados por ofrendas cerámicas compuestas por 10 cajetes decorados.

Estas vasijas, algunas con soportes que podrían representar cabezas de serpiente o ave, según el INAH, exhibían trazos en forma de “S” que recuerdan los diseños toltecas.
Sus colores rojos, café y anaranjado revelaron además una manufactura refinada, lo que, a decir del Instituto, reforzaría la hipótesis de que la región fue habitada por grupos migratorios con influencia chichimeca y tolteca.
“Los entierros están asociados a una unidad doméstica, revelada por la presencia de un fogón o tlecuil, el cual contenía abundante ceniza y restos de carbón. Estos elementos se encontraron a dos metros de distancia de uno de los enterramientos. Hasta el momento, los indicios revelan que, probablemente, se trate de un conjunto habitacional, lo que indicaría la importancia del territorio que hoy ocupa Izúcar como asentamiento desde la época precolombina”, señala el comunicado.
