Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, reveló una visión avanzada para el futuro de ChatGPT: convertirlo en una inteligencia artificial con capacidad para recordar y contextualizar toda la vida de una persona. Durante un encuentro organizado por la firma de inversión Sequoia Capital, expuso que el objetivo es construir «un modelo de razonamiento muy pequeño con un trillón de tokens de contexto en el que puedas volcar toda tu vida».
Según Altman, este modelo integraría conversaciones, lecturas, correos electrónicos y otros datos en un entorno continuo. Esta capacidad se extendería también a empresas, permitiendo incorporar sus bases de datos para un asesoramiento automatizado. Subrayó que el uso entre jóvenes de entre 20 y 30 años ya refleja esta tendencia: muchos emplean ChatGPT como un sistema operativo vital, cargando documentos, conectando fuentes y solicitando asesorías.
Altman distinguió dos tipos de usuarios: quienes lo usan como un buscador tradicional y quienes lo adoptan como un consejero de vida. Sin embargo, reconoció que este tipo de tecnología plantea inquietudes sobre privacidad y confianza, especialmente al poner toda la vida de una persona en manos de una empresa con fines lucrativos.
En paralelo, OpenAI lanzó Codex, una herramienta que automatiza tareas de programación desde la nube. Esta IA opera como un colaborador virtual que, conectado a GitHub, puede leer archivos, escribir funciones, corregir errores y ejecutar pruebas dentro de una máquina virtual aislada. Está disponible para usuarios de planes Pro, Enterprise y Team.
Codex utiliza el modelo codex-1, derivado de la arquitectura o3, adaptada a necesidades del desarrollo moderno. Cada tarea se gestiona de forma independiente y puede ejecutarse en paralelo. Los desarrolladores pueden guiar a Codex mediante archivos de instrucciones como AGENTS.md, donde se especifican estilos, normas y procesos.
El sistema ya ha sido probado en empresas como Cisco y Temporal, donde se utiliza para depurar errores, escribir pruebas y reorganizar grandes códigos. OpenAI enfatiza que Codex opera sin acceso a internet ni a servicios externos, lo que limita riesgos y protege la información.
