El expresidente Vicente Fox sostuvo en los últimos días una serie de encuentros con dirigentes opositores de cara a las elecciones intermedias de 2027. Primero se reunió con Jorge Romero, líder nacional del PAN; después con representantes de Somos; y el viernes 4 de septiembre acudió a la sede nacional del PRI para dialogar con Alejandro Moreno.
En la reunión priista también participaron los coordinadores parlamentarios Manuel Añorve y Rubén Moreira, además de integrantes de Alma de México, agrupación vinculada a Fox, entre ellos Juan Carlos Romero Hicks.
El PRI describió el encuentro como un diálogo sobre la situación política del país, la defensa de las instituciones y la necesidad de fortalecer contrapesos. No se anunció una coalición electoral formal.
Un día después, en el Encuentro Nacional Juvenil del PAN, Fox defendió la visita. Dijo que acudió con una “misión ciudadana” y llamó a construir un bloque opositor, incluso con lo que denominó “el diablito del PRI”, para “partirle la madre a Morena” en 2027. El expresidente consideró que la elección del Congreso federal será “la madre de todas las batallas”.
Morena respondió el 6 de septiembre con un posicionamiento en el que acusó al exmandatario de intentar reagrupar al llamado “PRIAN”. El partido oficialista sostuvo que los encuentros no representan una nueva oposición, sino “la reorganización de la mafia del poder”. Añadió que “cambian las siglas, cambian los nombres, inventan nuevas organizaciones, pero debajo de la envoltura aparecen los mismos de siempre”.
El documento contrapuso dos proyectos: uno, según Morena, orientado a recuperar privilegios de las élites; el otro, a continuar la Cuarta Transformación, los programas sociales y la ampliación de derechos. El partido calificó los movimientos como “gatopardismo” y recordó acuerdos históricos entre PRI y PAN, entre ellos el reconocimiento del PAN al gobierno de Carlos Salinas después de 1988 y el Pacto por México de 2012.
Fox ganó la presidencia en 2000 y puso fin a más de siete décadas de gobiernos priistas. Veintiséis años después visitó la sede del partido al que derrotó. Las reuniones ocurren cuando la oposición discute posibles alianzas rumbo a 2027, aunque hasta ahora no existe un acuerdo electoral cerrado a nivel nacional.
