El presidente municipal Pepe Chedraui presentó la nueva Política Municipal Anticorrupción, una herramienta con la que el Ayuntamiento de Puebla busca fortalecer los mecanismos de prevención, control y rendición de cuentas dentro de la administración pública.
El documento fue actualizado de manera conjunta por la Contraloría Municipal, encabezada por Dulce Lilia Rivera Aranda, y el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), dirigido por Jesús Sánchez Reliac.
A diferencia de una estrategia diseñada únicamente desde las oficinas gubernamentales, la actualización incorporó opiniones de representantes empresariales, educativos, mujeres, niñas, niños y otros sectores ciudadanos para construir un diagnóstico sobre la percepción y los riesgos de corrupción en el ámbito municipal.
Chedraui plantea una ruta con seguimiento y evaluación
Durante la presentación, Pepe Chedraui señaló que la nueva política busca ir más allá de un documento institucional y convertirse en una guía para detectar, prevenir y sancionar posibles actos de corrupción.
“Hoy contamos con una ruta clara para fortalecer la gestión pública y estrechar la relación entre la sociedad y el Gobierno”, afirmó.

La estrategia contempla fortalecer la transparencia, rendición de cuentas, integridad en el servicio público y cultura de la legalidad, además de establecer mecanismos que permitan medir resultados y evaluar su funcionamiento.
La contralora Dulce Lilia Rivera sostuvo que combatir la corrupción no debe depender únicamente de las instituciones y destacó la importancia de incorporar a la ciudadanía en los procesos de vigilancia y prevención.
Empresarios y ciudadanía participaron en el diagnóstico
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Cisneros Madrid, destacó la participación del sector privado en la construcción de la política y señaló que estos ejercicios pueden fortalecer la relación entre empresas, ciudadanía y gobierno.
Por su parte, el titular del IMPLAN, Jesús Sánchez Reliac, señaló que la efectividad del instrumento dependerá de contar con metas medibles, seguimiento y evaluación permanente.
Con esta nueva política, el Gobierno de la Ciudad busca establecer una estructura institucional que permita prevenir irregularidades antes de que ocurran y, al mismo tiempo, reforzar la confianza ciudadana en el Ayuntamiento.
