Un nuevo ataque masivo de Rusia contra Kyiv y zonas cercanas dejó al menos 17 personas muertas y más de 40 heridas, en una nueva escalada de los ataques sobre territorio ucraniano.
Las fuerzas rusas utilizaron una combinación de misiles balísticos, hipersónicos y de crucero, además de drones, en una ofensiva que puso nuevamente a prueba las defensas aéreas de Ucrania.
Uno de los principales problemas para Kyiv es la escasez de misiles interceptores Patriot, considerados por las autoridades ucranianas como el sistema más eficaz disponible para enfrentar los misiles balísticos rusos.
La falta de estos proyectiles ha reducido la capacidad de Ucrania para interceptar las armas utilizadas en los ataques más recientes, dejando a la capital y otras zonas del país en una situación de mayor vulnerabilidad.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, responsabilizó a los países aliados por no haber repuesto a tiempo los interceptores y advirtió sobre las consecuencias de la falta de sistemas de defensa.
“Cada misil adicional salva vidas”, sostuvo el mandatario, al insistir en la necesidad de acelerar el suministro de armamento defensivo.
La escasez de interceptores Patriot se ha agravado durante las últimas semanas, mientras Rusia mantiene su capacidad para lanzar ataques combinados con drones y diferentes tipos de misiles.
