La tensión política postelectoral en Colombia escaló este martes luego de que el presidente Gustavo Petro denunciara presuntas irregularidades en el proceso de escrutinio de la segunda vuelta presidencial, asegurando que fueron alterados mecanismos de verificación de las actas electorales utilizadas para validar los resultados.
A través de diversos pronunciamientos, Petro afirmó que la Registraduría Nacional eliminó elementos de trazabilidad de los formularios E-14 de claveros, documentos considerados la base jurídica del escrutinio definitivo de cada mesa de votación. Según el mandatario, la supresión de metadatos y registros de tiempo impediría comprobar la autenticidad de las actas y abriría la puerta a modificaciones posteriores.
El presidente sostuvo que sus más de 70 mil testigos digitales no han podido contrastar adecuadamente los documentos públicos con los resultados originales de las mesas electorales y advirtió que podrían estarse contabilizando formularios alterados.
Las acusaciones surgen en medio de la revisión de los resultados de la segunda vuelta presidencial del pasado 21 de junio, en la que el candidato de derecha Abelardo de la Espriella obtuvo la ventaja en el preconteo con una diferencia estrecha sobre el aspirante respaldado por el oficialismo.
La respuesta de la autoridad electoral fue inmediata. La Registraduría negó cualquier manipulación y aseguró que el escrutinio oficial se realiza exclusivamente con las actas físicas de claveros resguardadas bajo custodia judicial, mientras que los documentos digitalizados disponibles al público tienen únicamente fines informativos.
Asimismo, la entidad afirmó que los mecanismos de seguridad permanecen intactos y que el proceso cuenta con vigilancia de jueces, notarios, observadores y representantes de las campañas políticas.
Mientras avanzan las impugnaciones presentadas por el oficialismo, el debate sobre la transparencia electoral se ha convertido en uno de los principales focos de confrontación política en Colombia, a la espera de que concluya el escrutinio definitivo que determinará oficialmente al próximo presidente del país.
