La muerte de Francisco, el primer papa latinoamericano y jesuita de la historia, tuvo una repercusión inesperada en el mundo de las apuestas. La coincidencia del fallecimiento del pontífice con la aparición del número 88 en la cabeza de varios sorteos de la quiniela generó un fenómeno masivo entre los jugadores.
En la quiniela argentina, el 88 representa simbólicamente al Papa. Ese día, el número salió como principal en los sorteos matutinos de Córdoba y Santa Cruz, lo que llevó a muchos a interpretar el hecho como una especie de mensaje final o «regalo» del pontífice.
En Córdoba, el sorteo arrojó el 7688 como número ganador. En Santa Cruz, el 0588 encabezó la lista. Esta coincidencia detonó una avalancha de apuestas, incluso entre personas que no acostumbran participar en juegos de azar. La Lotería de Córdoba registró un incremento de 50 por ciento en las jugadas respecto al promedio habitual.
En total, se recaudaron 106 millones de pesos en apuestas en esa provincia, con una devolución en premios que alcanzó los 495 millones. Las autoridades de la lotería confirmaron que cubrirán la totalidad de los premios adjudicados.
En la provincia de San Juan, las agencias reportaron un aumento de hasta 20 por ciento en la afluencia de apostadores tras conocerse el deceso de Francisco. Muchos de ellos se presentaron con la firme intención de apostar al 88, lo que agotó rápidamente las combinaciones posibles con ese número.

El fenómeno no se limitó a la quiniela. Las casas de apuestas internacionales también activaron mercados sobre quién será el sucesor de Francisco. En portales especializados, los favoritos son Luis Antonio Tagle y Pietro Parolin, ambos con cuotas de 2.50, equivalentes a una probabilidad del 40 por ciento.
Otros nombres destacados son Peter Turkson, con una cuota de 10.0, y Peter Erdö, con 11.0. Las cuotas varían según el operador, pero todos coinciden en que la elección del nuevo papa se ha convertido en una de las apuestas religiosas con mayor interés global.

En Irlanda y el Reino Unido, donde estas prácticas son legales, casas como William Hill y Paddy Power abrieron mercados específicos con cuotas para más de treinta cardenales. En otros países, como Estados Unidos, las leyes prohíen las apuestas sobre la elección papal.
En el mundo del juego, la muerte del Papa se tradujo en cifras millonarias y un repentino interés por los simbolismos religiosos que, al menos en el caso argentino, encuentran eco en la tradición popular de la quiniela.
Aunque la coincidencia del 88 fue vista por algunos como un hecho sobrenatural o mágico, otros lo interpretaron como una simple casualidad. No obstante, generó un efecto inmediato en la conducta de los apostadores.
La repercusión del deceso del pontífice en el universo de las apuestas confirma cómo ciertos eventos religiosos pueden impactar en el comportamiento social y financiero de miles de personas, moviendo mercados y expectativas más allá de los ámbitos eclesiásticos.
