Un equipo internacional de investigadores ha identificado en la atmósfera de K2‑18b —un mundo del tipo “Hycean” que orbita una estrella enana roja a 120 años luz de la Tierra— una abundancia inusual de sulfuro de dimetilo (DMS), una molécula que en nuestro planeta solo se produce de forma significativa mediante actividad biológica, como la de las algas marinas. El hallazgo, publicado este miércoles en Astrophysical Journal Letters, se basa en observaciones repetidas con el telescopio espacial James Webb.
Los niveles de DMS detectados en K2‑18b son miles de veces superiores a los terrestres, lo que sugiere la posible existencia de mares cálidos ricos en vida microbiana bajo una atmósfera cargada de hidrógeno y metano. En 2021, el Dr. Kanani Madhusudhan y su equipo habían propuesto que estos subneptunos podían albergar océanos ocultos y atmósferas densas, acuñando para ellos el término “Hycean”.
Sin embargo, varios especialistas piden cautela. “Es solo una pista prometedora, pero aún no podemos concluir que K2‑18b sea habitable”, advierte Stephen Schmidt, científico planetario de Johns Hopkins. De confirmarse, este descubrimiento abriría un nuevo capítulo en la búsqueda de vida fuera de nuestro sistema solar, aunque los expertos coinciden en que harán falta más estudios espectroscópicos y modelos atmosféricos para validar la presencia y el origen biológico del DMS.
Mientras tanto, el James Webb continúa proporcionando datos sin precedentes que permiten explorar la naturaleza de exoplanetas distantes y evaluar su potencial para albergar vida. Nuevas observaciones programadas para los próximos meses deberán esclarecer si K2‑18b es, efectivamente, un oasis biológico en medio de la oscuridad cósmica.
