La estrategia de seguridad carretera en Puebla transitó hacia un modelo basado en tecnología y monitoreo en tiempo real. Como primer paso, el Gobierno del Estado inició la instalación de 333 cámaras de videovigilancia en la autopista México–Puebla, uno de los corredores con mayor incidencia de robos; el esquema podría extenderse a otros tramos prioritarios si los resultados fueron favorables.
El secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez González, confirmó que los trabajos avanzaron y que el sistema quedó enlazado de forma directa al Complejo Metropolitano de Seguridad (C5), lo que permitió una reacción más ágil ante emergencias y hechos delictivos.
Según el funcionario, la instalación de las cámaras avanzó en coordinación con la empresa responsable del proyecto y con personal técnico del C5, con el objetivo de garantizar una operación eficiente desde la puesta en marcha de la infraestructura.
“El proyecto contempló 333 cámaras y los trabajos de campo comenzaron. Avanzamos con el apoyo técnico del C5 y no descartamos que este esquema tecnológico se analice para otros puntos del estado donde la seguridad carretera resulta prioritaria”, señaló.
El refuerzo de la vigilancia en la México–Puebla respondió a incidentes recientes en este corredor estratégico para el transporte de mercancías y la movilidad regional. De manera paralela, la Secretaría de Seguridad Pública desplegó operativos en la Sierra Norte y mantuvo presencia permanente de la Policía Estatal en la zona de Tejocotal, uno de los puntos con más reportes.
“El interés consistió en fortalecer la seguridad en carreteras estatales y federales donde se presentaron incidentes. En Tejocotal se mantiene un operativo constante y eso se reflejó en mayor presencia policial y en la disminución de llamados de auxilio”, indicó Sánchez González.
El sistema de videovigilancia cubrió el tramo de Santa Rita Tlahuapan a Esperanza, donde las 333 cámaras quedaron distribuidas en 60 puntos estratégicos, con una inversión global de 268 millones de pesos. Esta infraestructura permitió detectar conductas delictivas y mejorar la coordinación operativa y el seguimiento de eventos en tiempo real.
El secretario subrayó que la incorporación de tecnología se consolidó como una herramienta clave para modernizar las estrategias de seguridad y adelantó que el gobierno estatal evaluó ampliar este tipo de sistemas a otras carreteras con alta incidencia delictiva, como parte de una política de prevención y respuesta más efectiva.
“Existen tramos donde el apoyo tecnológico resultó indispensable para mejorar los tiempos de reacción. Este modelo permitió evaluar qué otras zonas requirieron una intervención similar”, concluyó.
