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diciembre 11, 2025
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El club del ruido, la historia de un intento de desaparición tras un homicidio

La muerte de Maricarmen Álvarez detonó la desaparición inmediata de las cuentas de Noisy Rides, club que durante meses promovió contenidos de velocidad en vialidades de Puebla; el vehículo implicado portaba un distintivo del grupo y el discurso posterior contrastó con su historial en redes, mientras el gobierno estatal planteó reubicar estas prácticas en espacios controlados.

Hasta hace unos días, “Noisy Rides” era uno más de los clubes automovilísticos que circulan por las noches en Puebla: en Instagram, facebook y tiktok mostraban sus rutas, sus autos modificados y sobre todo, los arrancones que realizaban en vialidades donde miles de poblanos se mueven todos los días: la Atlixcáyotl, el Periférico Ecológico, la federal a Atlixco, la 25 Oriente-Poniente o el bulevar Hermanos Serdán.

Esa vida digital -617 publicaciones, casi 5 mil seguidores y un discurso de “convivencia automotriz” en Instagram-, desapareció en cuestión de horas luego de la carambola en la Vía Atlixcáyotl que terminó con la muerte de Maricarmen Álvarez, una joven de 25 años que caminaba rumbo a su trabajo como cajera en una sucursal bancaria.

El señalado de provocar el choque pertenecería justamente a ese club, toda vez que fotografías tomadas por transeúntes tras el accidente muestran una calcomanía del club pegada en el vehículo siniestrado.

Además, testigos señalaron que dos vehículos viajaban a alta velocidad y que uno de ellos “jugaba carreritas”, lo que habría derivado en la pérdida de control y la cadena de impactos.

El discurso público de “Noisy Rides” de hoy, dista mucho de lo que vendían en redes sociales durante meses: “Nos deslindamos total y completamente de cualquier evento relacionado con arrancones”, señalaron en un comunicado.

Desde el pasado 27 de noviembre, firmaron un desplegado junto con más de una veintena de clubes poblanos, donde se deslindaban de las carreras ilegales y aseguraban que su presencia en la ciudad se limitaba a exhibiciones y encuentros “responsables”.

El mensaje estaba pensado para calmar críticas y dejar su reputación intacta, luego de los últimos accidentes registrados en la vialidad, pero a la par, sus propias redes mostraban lo contrario: videos de autos acelerando en la Atlixcáyotl, clips nocturnos que se vendían con frases virales hechas para tiktok y un estilo de vida construido alrededor de la velocidad.

“Noisy Rides” no sólo presumía coches, presumía pertenencia: “¿Quieres ser parte del team? Manda DM”, se leía en su biografía antes de que cerraran todo. El club se vendía como una comunidad aspiracional: autos deportivos, estéticas nocturnas, recorridos por avenidas rápidas y el encanto del peligro bajo la fachada de convivencia.

En sus redes no se cuidaban nada. Ahí estaban los videos: autos lanzados a toda velocidad en la Atlixcáyotl, arrancones grabados como si fueran rutinas de fin de semana y de fondo, patrullas que aparecían en cuadro para apagarles el espectáculo.

Luego del accidente fatal, las cuentas que tenían fueron eliminadas. Lo mismo ocurrió con publicaciones donde lucían los puntos donde corrían y grababan, pero la evidencia quedó en capturas de pantalla y evidencias de sus integrantes.

Sus propios seguidores empezaron a borrar comentarios y la narrativa del club quedó suspendida: ni ellos, ni sus aliados del comunicado, han dado una postura nueva hasta el momento.

La actividad de este tipo de agrupaciones ha provocado en la ciudad de Puebla múltiples accidentes viales. El 22 de noviembre, por ejemplo, ocurrió otro choque grave en la misma vialidad: un Subaru azul se estrelló contra un poste a alta velocidad, presuntamente después de participar en una carrera clandestina con otros autos.

Ese accidente dejó un joven muerto en el lugar y otros dos gravemente heridos. Una de las víctimas lesionadas, Paulina, murió días después en el hospital, convirtiéndose en la última sobreviviente fallecida de ese siniestro.

De acuerdo con La Jornada de Oriente, entre 2023 y 2025 se han registrado entre 5 y 7 muertes relacionadas con arrancones o maniobras de alta velocidad en la Atlixcáyotl, pese a que esta práctica está penalizada.

Bajo la normativa vigente desde el año 2021, quien participe en arrancones puede enfrentar multas, remisión de vehículo y hasta la cancelación de licencia por 10 años, pero la práctica persiste de manera intermitente en esa vialidad a pesar de los operativos.

Por ahora, la propuesta del gobierno estatal es reubicar estas prácticas en espacios controlados y con servicios de auxilio, entre ellos el Autódromo Internacional “Miguel E. Abed” en Amozoc y lugares especialmente habilitados para ello, según las recientes declaraciones del Coordinador de Gabinete, José Luis García Parra.

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