La tensión internacional alcanzó a México con la detención de siete connacionales que participaban en la Flotilla Global Sumud, una misión humanitaria que zarpó de Barcelona con destino a la Franja de Gaza. El miércoles primero de octubre, embarcaciones militares israelíes interceptaron en aguas internacionales a los navíos de la flotilla, entre ellos el Adara, que transportaba a las mexicanas Arlín Gabriela Medrano Guzmán y Sol González Eguía.
En un video difundido antes de ser incomunicadas, Medrano y González pidieron la intervención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum y del canciller Juan Ramón de la Fuente para garantizar su retorno seguro a México. “Si estás viendo este video es porque fuimos interceptados en aguas internacionales, ilegalmente por la ocupación israelí, y hemos sido llevados sin nuestro consentimiento al territorio de Israel”, declaró Medrano mostrando su pasaporte mexicano.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que desde el 2 de septiembre, fecha en que zarpó la flotilla, mantiene comunicación permanente con las familias de los participantes. El comunicado oficial enfatizó que se exigirá apego al derecho internacional, al derecho humanitario y a los derechos humanos para preservar la seguridad de las y los mexicanos.
La delegación mexicana y su misión
La representación mexicana en la flotilla está integrada por siete personas: Carlos Pérez Osorio, director de documentales; Ernesto Ledesma Arronte, periodista y director de Rompeviento TV; Arlín Medrano, columnista y activista; Sol González, especialista en salud mental; Laura Vélez, ingeniera biomédica; Miriam Moreno, estudiante de maestría en Geociencias en Edimburgo, y Diego Vázquez, artista escénico e integrante del comité directivo de la flotilla.
Todos se embarcaron en septiembre con la misión de transportar medicinas, alimentos y suministros básicos a la población palestina de Gaza, sometida a un bloqueo naval desde 2007. La iniciativa global reunió a más de 500 personas de 50 países en más de 40 barcos civiles.
El operativo israelí y la respuesta internacional
Según los reportes de la propia Flotilla Sumud, los barcos fueron hostigados desde la noche anterior con potentes chorros de agua y maniobras intimidatorias de la Armada israelí. Finalmente, a unas 70 millas náuticas de Gaza, las embarcaciones fueron rodeadas y obligadas a cambiar de rumbo hacia el puerto de Ashdod.
El Ministerio de Exteriores israelí justificó la acción argumentando que se trataba de la aplicación de un “bloqueo naval legítimo” en el marco del conflicto con Hamás. Los organizadores de la flotilla calificaron el operativo como “crimen de guerra” y denunciaron violaciones al derecho internacional.
La detención de la flotilla ha provocado protestas en varias capitales europeas. España, Italia, Francia e Irlanda han demandado a Israel respeto a los derechos consulares de los activistas. Turquía calificó la acción como “acto de terrorismo en aguas internacionales”. En Colombia, el presidente Gustavo Petro denunció la captura de dos activistas de su país y pidió romper relaciones diplomáticas con Israel.
Peticiones de retorno seguro
En México, familiares de los siete connacionales se han reunido con la Cancillería para demandar un retorno seguro. En paralelo, colectivos y organizaciones de derechos humanos han exigido a la presidenta Sheinbaum adoptar una postura firme ante lo que califican de “secuestro en aguas internacionales”.
Antes de perder comunicación, Medrano envió un mensaje final a la población palestina: “Les pido disculpas, no por no haber hecho lo suficiente, sino por no haber podido llegar. No vamos a parar hasta que Palestina sea libre. Ustedes son la historia; nuestros ojos y voz seguirán a su servicio hasta el final”.
