El mensaje de Rosa Icela Rodríguez ante el Senado, en el marco de la Glosa del Primer Informe de la presidenta Claudia Sheinbaum, se convirtió en un recordatorio de que el poder político tiene límites inquebrantables: la ley y la voluntad ciudadana. Desde la tribuna, la funcionaria enfatizó que nadie está exento de cumplir con las normas, y que cualquier persona que se aparte de ellas enfrentará consecuencias, sin importar su posición.
La funcionaria hizo hincapié en que México vive un proceso de transformación histórica, en el que la gobernabilidad no se basa en arreglos de élite ni en pactos con grupos criminales, sino en el ejercicio de la democracia y la construcción de un Estado más justo. “Estamos del lado correcto, del lado del pueblo, y decimos cero corrupción y cero impunidad”, puntualizó.
Subrayó que el gobierno federal trabaja de manera diaria en la consolidación de un país democrático, libre y soberano, donde la igualdad social no sea una aspiración sino una garantía. Según Rodríguez, la prioridad es atender a los sectores que históricamente han sido relegados y que hoy requieren de un Estado que funcione como garante de sus derechos.
Durante su intervención, destacó que el gabinete de la presidenta Sheinbaum actúa bajo una política de honestidad y rigor. No hay, dijo, compromisos mafiosos ni indulgencias frente a la ilegalidad. El mensaje fue interpretado por varios legisladores como una defensa de la política de seguridad y gobernabilidad emprendida desde el inicio del sexenio.
En la comparecencia se notó la intención de enviar señales claras de confianza en el rumbo del país. La secretaria se refirió a la civilidad y al diálogo como ejes de un nuevo estilo de gobierno que busca concertar, antes que imponer, pero siempre bajo el marco de la Constitución. Este enfoque, señaló, permite enfrentar retos de seguridad, desigualdad y corrupción desde un piso ético compartido.
Los senadores opositores, aunque críticos, reconocieron la claridad del mensaje: el país atraviesa un cambio de régimen que busca desmontar inercias autoritarias y corruptas. Rodríguez sostuvo que el compromiso de la Secretaría de Gobernación es hacer valer la ley sin excepciones, incluso dentro de la administración pública.
En síntesis, la intervención de la secretaria se colocó como una defensa férrea del proyecto político de Sheinbaum y como advertencia de que cualquier desviación será corregida. La gobernabilidad, reiteró, se sostiene en la legalidad y en la confianza del pueblo.
