Israel lanzó este martes una gran ofensiva terrestre en Ciudad de Gaza, tras recibir el respaldo de Estados Unidos para erradicar a Hamás, en medio de una creciente alarma internacional y del llamado de la ONU a detener la “carnicería”.
La ofensiva coincidió con la publicación de un informe de la comisión de investigación de la ONU, que acusó a Israel de cometer un “genocidio” en Gaza y responsabilizó directamente al primer ministro Benjamin Netanyahu y a otros dirigentes israelíes.
El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que el mayor núcleo urbano del enclave palestino quedó “en llamas” tras los ataques. “No cederemos y no daremos marcha atrás hasta que se cumpla la misión”, afirmó.
El secretario general de la ONU, António Guterres, sostuvo que Israel está decidido a “ir hasta el final” y que no muestra apertura a negociaciones de paz serias. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, exigió detener de inmediato la ofensiva, mientras que el rey Felipe VI de España calificó de “insoportable” la crisis humanitaria, en una inusual declaración política de la Casa Real.
Desde hace un mes, Israel ha intensificado los bombardeos contra Ciudad de Gaza, considerada uno de los últimos bastiones de Hamás. “Estamos avanzando hacia el centro”, declaró un mando militar. El ejército aseguró que cerca del 40% de la población ya evacuó hacia el sur.
La Defensa Civil gazatí reportó al menos 44 muertos en la jornada, mientras que gran parte de la ciudad se encuentra en ruinas tras casi dos años de guerra, iniciada luego del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel, en el que murieron 1.219 personas y 251 fueron secuestradas.
En el barrio de Al Tufah, al noreste de Ciudad de Gaza, testigos denunciaron la muerte de decenas de civiles. “¿Por qué matar a niños que dormían tranquilamente? Sacamos a los niños en pedazos”, relató Abu Abd Zaqut, habitante de la zona.
La comisión internacional independiente de investigación acusó a Israel de buscar “destruir al pueblo palestino”. Israel respondió calificando el informe de “sesgado y falso”. Hamás, por su parte, denunció una “limpieza étnica sistemática”.
En paralelo, Estados Unidos reiteró su respaldo a Israel. El secretario de Estado, Marco Rubio, en visita a Jerusalén, prometió un “apoyo inquebrantable” y afirmó que la diplomacia es preferible, pero que “a veces, con grupos de salvajes, eso no es posible”.
El presidente Donald Trump advirtió a Hamás que no debe usar rehenes como escudos humanos: “Si lo hacen, estarán en graves problemas”, dijo. Netanyahu, por su parte, anunció que viajará a la Casa Blanca tras participar en la Asamblea General de la ONU en Nueva York este mes.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, la ofensiva israelí ha dejado más de 64.900 muertos, en su mayoría civiles, cifra considerada creíble por Naciones Unidas.
