La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se estrenó con un mensaje contundente: el fin de los privilegios económicos que por décadas marcaron distancia entre el Poder Judicial y la sociedad. El ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz, informó que se pedirá al Órgano de Administración Judicial recortar los salarios de ministros, magistrados, jueces y funcionarios de alto rango para que ninguno supere los ingresos netos de la presidenta Claudia Sheinbaum, es decir, menos de 130 mil pesos.
Además, Aguilar anunció la eliminación de los seguros de Gastos Médicos Mayores y del esquema de Separación Individualizada. Con ello, los ministros en funciones y en retiro deberán atenderse en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), al igual que cualquier empleado del sector público. “El pueblo de México exige un Poder Judicial austero y sin privilegios”, dijo el presidente de la Corte en la primera sesión solemne.
El ajuste no es menor. Según los cálculos difundidos, los recortes implicarán un ahorro anual de 300 millones de pesos, a lo que se sumará la cancelación de cientos de juicios promovidos por funcionarios judiciales en defensa de salarios superiores al de la Presidenta, lo que representará otros 800 millones. La medida incluye la revisión de pensiones de ministros en retiro, quienes hoy perciben entre 205 mil y 385 mil pesos mensuales.
Con este anuncio, la SCJN dio su primer paso para marcar distancia con las gestiones pasadas, criticadas por nepotismo, excesos presupuestales y desconexión con la población. La narrativa de austeridad se consolidó como el punto de partida de una Corte electa por voto popular, integrada mayoritariamente por mujeres y encabezada por un indígena.
Puertas abiertas y simbolismo
El estreno de la nueva Corte estuvo acompañado de un gesto cargado de simbolismo: la apertura de la puerta principal del recinto, clausurada desde 2023. La fachada fue adornada con un arco floral elaborado por comunidades indígenas con la frase “Hacia una reconciliación de la justicia con el pueblo”. Para Aguilar, abrir la puerta es signo de cercanía, contrario a la idea de tribunal distante y blindado.
Durante la sesión solemne, estuvieron presentes la presidenta Claudia Sheinbaum, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, y la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, en un acto republicano que no ocurría desde hace años en el máximo tribunal. La presencia de los tres poderes buscó remarcar la legitimidad de una Corte renovada.
La instalación oficial cerró una jornada iniciada en la zona arqueológica de Cuicuilco con la consagración de bastones de mando, a cargo de médicas tradicionales y autoridades comunitarias. Más tarde, en el Zócalo capitalino, diez mil personas presenciaron la entrega de estos símbolos de autoridad indígena a las ministras y ministros.
Este acompañamiento ritual busca dar legitimidad cultural y social a un tribunal que, según Aguilar, deberá escuchar a víctimas, pueblos indígenas y organizaciones civiles. La Corte ofreció puertas abiertas al escrutinio ciudadano, a diferencia del hermetismo de administraciones anteriores.
Disciplina judicial y mensaje a los jueces
Aguilar dedicó parte de su discurso a los más de mil 500 jueces y magistrados que ahora integran el sistema. Les pidió actuar con “empatía y lealtad institucional”, desterrar la indiferencia y abandonar divisiones internas. Subrayó que su experiencia será necesaria, pero condicionada a una disciplina institucional estricta.
El ministro presidente aseguró que la austeridad no debe confundirse con precariedad. Según dijo, cada peso del presupuesto judicial será destinado a fortalecer la impartición de justicia, no a gastos suntuosos. “La justicia no se construye en soledad”, agregó, ofreciendo diálogo con los poderes Ejecutivo y Legislativo, aunque con respeto a los límites constitucionales.
A los empresarios y abogados, Aguilar prometió certeza jurídica y decisiones apegadas a Derecho, al tiempo que advirtió contra la búsqueda de beneficios mediante prácticas indebidas. Con ello, buscó un equilibrio entre apertura y firmeza frente a actores económicos y políticos.
En su mensaje final, insistió en que esta Corte busca reconciliarse con el pueblo y recuperar la confianza perdida durante tres décadas de resoluciones que favorecieron a élites políticas y económicas. “Después de una larga noche de exclusión, esto es de valorarse”, concluyó.
