El gobierno municipal de Puebla puso en marcha este 25 de junio la estrategia “Agentes Imparables”, un programa impulsado por la Contraloría Municipal y respaldado por el presidente municipal, Pepe Chedraui, con el propósito de sembrar desde la infancia una cultura de valores cívicos, enfocada en la honestidad, la transparencia y la corresponsabilidad ciudadana.
Durante el acto de arranque, Chedraui subrayó que fomentar la legalidad desde la niñez es clave para construir una sociedad íntegra. Destacó que la participación infantil en actividades lúdicas y pedagógicas enfocadas en valores como el respeto, la lealtad y la rendición de cuentas permitirá formar ciudadanos más conscientes. Además, reconoció el papel del gobernador Alejandro Armenta en el combate frontal a la corrupción en el estado, al vincular esta iniciativa local con un marco de esfuerzos más amplios.
La estrategia está diseñada para estudiantes de cuarto, quinto y sexto año de primaria, y contempla dinámicas comunitarias, juegos didácticos y materiales adaptados al nivel escolar. De inicio, se implementará en 14 escuelas de siete Juntas Auxiliares, con la meta de consolidar una generación de “agentes imparables” de la legalidad. Hasta ahora, más de dos mil niñas y niños han participado en estas jornadas.
Dulce Lilia Rivera Aranda, titular de la Contraloría Municipal, definió el programa como pionero a nivel local. En su mensaje, exhortó a madres, padres y docentes a convertirse en aliados del proceso formativo. “El orden comienza en casa, se refuerza en la escuela y se refleja en nuestra comunidad. Esta es una apuesta por reconstruir el tejido ético de la ciudad”, sostuvo.
Zaira González, secretaria para la Igualdad Sustantiva de Género, añadió que el enfoque de género también está presente, ya que el desarrollo de conciencia ética desde la infancia incluye combatir desigualdades, promover el respeto a las diferencias y fortalecer la igualdad sustantiva desde la formación inicial.
Con estas acciones, el gobierno municipal busca cimentar una Puebla más justa, donde el civismo no sea una excepción, sino una regla. Al generar condiciones para que la niñez comprenda y practique la legalidad en sus entornos inmediatos, se apuesta por una transformación cultural de largo alcance.
