El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, volvió a poner los puntos sobre las íes. En plena gira por San José Chiapa, soltó una declaración que aclaró cualquier duda al morenismo poblano: ningún integrante de su familia, ni de la del senador Ignacio Mier Velasco, podrá competir en las elecciones de 2027 y 2030.
“El nepotismo está cancelado”, sentenció el mandatario, al apuntar que la ley es clara en cuanto a la reforma constitucional recién aprobada que prohíbe la reelección consecutiva y el nepotismo electoral en cargos que van desde alcaldías y concejalías, hasta diputaciones, senadurías o gubernaturas.
La advertencia fue directa y con destinatario: los Mier y los Armenta están fuera de la contienda futura, al menos por apellido. Y para ser más preciso, Armenta ironizó: “quizá si van al registro civil y se cambian el apellido, sería la única manera en la que podrían participar”.
Apenas días antes, Ignacio Mier había minimizado el parentesco con Armenta, al asegurar que son “primos lejanos, de octavo o décimo grado”, a fin de deslindarse de cualquier sombra de nepotismo.
En una entrevista con el medio 724 Noticias, Ignacio Mier aseguró que más allá de la consanguinidad, la relación entre ambos se construyó a partir de la cercanía política y la amistad forjada desde 1992, cuando coincidieron en Acatzingo al inicio de sus trayectorias: “Nos empezamos a decir primos”, dijo.
Lo curioso es que, durante años, el propio senador presumió esa cercanía familiar en actos políticos con el hoy mandatario, hasta que las reglas del juego cambiaron en marzo pasado desde la Cámara de Diputados.
El gobernador, lejos de engancharse en la negación de Mier, optó por refugiarse en la legalidad, al dejar en claro que su gobierno no dará cabida a acomodos familiares disfrazados de candidaturas.
El inicio de esta nueva disputa del senador Ignacio Mier contra el gobernador llega a pesar de que, en la campaña, el legislador se sumó a un Pacto de Unidad dentro del partido y se comprometió a limar asperezas con el hoy gobernador de Puebla, incluso frente a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Viejas heridas
La distancia entre ambos viene de largo. En 2010, cuando ambos militaban en el PRI, caminaron en trincheras distintas: Armenta con el grupo oficialista; Mier con la corriente crítica. La competencia interna los enfrentó sin romper el vínculo personal, pero la tregua duró poco.
Los primeros roces con Alejandro Armenta se gestaron mucho antes de que ambos coincidieran en la órbita de la 4T. Durante los años priistas, Mier respaldaba al entonces alcalde Enrique Doger en su afán por democratizar los procesos internos del partido, lo que lo enfrentaba con otros grupos de poder.
En esa época, Armenta optó por otra ruta, pero lo cierto es que aquella rivalidad sembró la semilla de lo que vendría más adelante: un antagonismo permanente por parte de Nacho Mier.
La relación entre ambos sobrevivió un tiempo. En 2012, Mier se acercó a Morena mientras Armenta continuó en el PRI hasta 2017.
En 2022, la relación estalló con denuncias penales cruzadas. Armenta acusó por extorsión al director de Diario Cambio, Arturo Rueda, un medio ligado y financiado por Ignacio Mier, mientras que el hoy senador respondió imputando al hoy gobernador de un supuesto tráfico de influencias.
A partir de ahí, la narrativa pública se enrareció: ataques velados en conferencias, señalamientos sobre encuestas “cuchareadas” y hasta alusiones a títulos académicos.
Posteriormente, el periodista Arturo Rueda fue detenido y procesado por acusaciones similares de extorsión a otros actores políticos y la respuesta de Mier no se hizo esperar, toda vez que interpuso una denuncia penal contra Armenta por presunto tráfico de influencias y revelación de secretos. En ese fuego cruzado, también salieron salpicados personajes como el exgobernador Miguel Barbosa y Santiago Nieto, extitular de la UIF.
Las acusaciones públicas escalaron. Mier denunció una campaña de filtraciones en su contra, que vinculaban a su entorno con presunto lavado de dinero por más de 400 millones de pesos, mediante empresas fantasma y evasión fiscal.
Señaló directamente a la UIF y a la Fiscalía de Puebla de armar un expediente a modo. Y en medio de todo, volvió a cargar contra Armenta, a quien acusó de ser parte de esas maniobras, sin que pudiera comprobar nada.
Armenta comenzó a cuestionar a su adversario en conferencias y mítines, al señalar su falta de título profesional y acusarlo de manipular encuestas, en las que finalmente, los resultados no dieron la razón en la carrera por la gubernatura que ambos disputaron entre 2023 y 2024.
“El autodidacta es el campesino, el que sabe mover la tierra, no el que estudió, hijo de papi, que no se tituló porque se fue a jugar billar, en vez de ponerse a estudiar”, refirió Armenta en febrero de 2023, como aspirante a la gubernatura poblana.
El punto más álgido ocurrió en 2023, cuando Morena definió la candidatura a la gubernatura de Puebla. La encuesta favoreció a Armenta, pero Mier, inconforme, amagó con impugnar y solo aceptó dar un paso atrás a cambio de un lugar en el Senado.
Aquel día abandonó molesto el evento oficial en la Ciudad de México que organizaba el entonces dirigente nacional del partido Mario Delgado, evitando la foto de la unidad en la que sí participaron otros exaspirantes como Liz Sánchez, Julio Huerta y Olivia Salomón.
Finalmente, y tras negociaciones de alto nivel, aceptó un lugar en la fórmula al Senado como moneda de cambio.
El pacto de unidad se mostró en diciembre de 2023 públicamente con la presencia de Claudia Sheinbaum en Atlixco y Amozoc, donde ambos, al lado de la entonces aspirante presidencial, se mostraron sonrientes.
Sin embargo, año y medio después, Ignacio Mier reavivó las diferencias con el mandatario al negar su parentesco familiar y dejó entrever su interés en contender nuevamente por la gubernatura a pesar de que Morena definió que en las elecciones de 2027 y 2030 no permitirán actos de nepotismo.
Morena anticipa veto al nepotismo
Recientemente, la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, confirmó que, aunque la reforma aprobada por el Congreso entrará en vigor formalmente hasta 2030, el partido guinda decidió aplicarla desde el proceso electoral 2026-2027, lo que implica que ningún familiar directo de gobernadores, alcaldes o legisladores en funciones podrá postularse bajo las siglas del partido a partir de ese momento.
El anuncio tuvo eco inmediato en Puebla, la presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, Olga Lucía Romero Garci Crespo, también fijó posición. A través de redes sociales, reiteró que la política no puede seguir siendo un asunto de intereses familiares y que el partido aplicará las reformas de manera inmediata.
“En 2027 no se permitirán candidaturas de familiares de quienes ocupan cargos de elección popular, esto no es asunto personal ni de ambiciones, en Morena creemos que la política debe servir al pueblo, no a intereses familiares”, afirmó.
Ignacio Mier y el intento de protagonismo
En paralelo, el propio Ignacio Mier ha buscado mantener vigencia en la escena política poblana. El pasado 8 de junio, aprovechó la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Puebla, en la inauguración de las torres del Hospital de la Niñez Poblana IMSS-Bienestar, para mostrarse cercano a la mandataria.
En redes sociales compartió el video donde en pleno evento público se acercó a la presidenta. Aunque no fue perceptible su mensaje, el propio legislador admitió que le presumió sobre su previa a Washington, donde dijo haber defendido a los migrantes frente al “impuesto injusto” a las remesas.
Sin embargo, este acercamiento con la mandataria, en la que se aprecia al gobernador de Puebla detrás, fue criticado por algunos actores políticos como una situación anticlimática en un evento donde Sheinbaum acudía únicamente para inaugurar un proyecto de infraestructura.
