El gobernador Alejandro Armenta Mier no sólo enterró una de las deudas más emblemáticas del morenovallismo, sino que rompió un esquema de simulación financiera que otros estados han intentado desmontar sin éxito.
Su decisión de negociar y liquidar de forma anticipada el contrato que ataba al Museo Internacional del Barroco (MIB) hasta 2039 con una Asociación Público-Privada, no solo liberó a Puebla de un lastre multimillonario, sino que fue reconocida como un precedente nacional por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Secretaría de Hacienda.
Los aplausos no salieron de la nada. Fueron resultado de un saqueo constatado en cifras: sólo el primer año que estuvo en operación el MIB se cumplió con la meta de visitantes anuales y por el contrario, se tuvieron que pagar en total casi 6 mil millones de pesos para que este espacio sea de los poblanos.
A casi una década de su inauguración, el MIB confirmó su fracaso como proyecto público: apenas alcanzó 29.83 por ciento de la afluencia estimada.
De los 4 millones de visitantes proyectados entre 2016 y 2025 —400 mil por año—, sólo acudieron poco más de 1.1 millones de personas. La ecuación es brutal: cada visita costó al erario más de 5 mil pesos y lo que se presentó como una joya cultural de talla internacional, terminó siendo una aspiradora de recursos públicos disfrazada de museo.
Este lunes, el gobernador Alejandro Armenta cortó el cordón umbilical que ataba a Puebla a ese elefante blanco, al anunciar el pago anticipado de 2 mil millones de pesos para liquidar el contrato de Asociación Público-Privada que comprometía dinero del estado por más de una década, pero no se limitó a saldar cuentas: prometió castigo, ni perdón ni olvido.
El mandatario fue más allá y advirtió con su equipo legal que las investigaciones serán integrales, abarcando también a exfuncionarios que amarraron contratos leoninos en proyectos monumentos de la corrupción, denuncias que fueron integradas desde el año 2020, desde la administración del fallecido Miguel Barbosa Huerta.
Respaldo institucional
El rescate financiero del Museo Internacional del Barroco recibió este lunes un espaldarazo de alto calibre: el de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
David Rogelio Colmenares Páramo, titular de la ASF, no se limitó a felicitar a Alejandro Armenta por cancelar anticipadamente la deuda del Museo Internacional del Barroco. Fue más allá: dijo que su decisión es el ejemplo que debería ser seguido por otros mandatarios estatales.
Recordó cómo en múltiples ocasiones –incluso antes de llegar a la ASF –, denunció que figuras como las APP se usaban para disfrazar deuda pública como si fueran simples contratos de servicios, evadiendo el registro oficial ante Hacienda.
“Lo que hizo usted, lo que hicieron ustedes, fue recuperar una figura que desde que se creó, siempre se escondía, lo registraban como no deuda. Yo siempre critiqué el tema y veo que el tiempo nos dio la razón, y ahora hay un gobernador que lo conoció, lo vivió y lo resolvió, y eso los debe tener muy contentos”.
Señaló que este tipo de compromisos financieros fueron habituales en entidades como el Estado de México, y que por eso, al comparar indicadores, parecía que tenían menos deuda que la Ciudad de México, cuando en realidad era una ilusión contable. Armenta, dijo, no solo entendió esa trampa, sino que la desactivó.
“Cuando conocí este monumento, que es impresionante y es muy bello, no me explicaba por qué no tenía más actividad. Y hoy me lo explico, lo entiendo y quiero felicitarlos a ustedes, por haber elegido este gobernador, a quien he tenido varias oportunidades de saludarlo y ver que está haciendo lo que tienen que hacer todos: trabajar para recuperar los recursos para la gente, no hacer proyectos que no funcionan”.
Pero no se limitó al reconocimiento público, toda vez que ofreció todo el respaldo técnico de la ASF para colaborar con el gobierno estatal en la revisión de lo ocurrido en torno al proyecto del Barroco.
Confirmó que hay mecanismos de fiscalización que pueden activarse para rastrear cómo se autorizó, ejecutó y operó el contrato, y dejó entrever que existe disposición de revisar archivos y buscar información negada en el pasado.
A su vez, Fernando Renoir Baca Rivera, titular de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas de la SHCP, sostuvo que la decisión de finiquitar el contrato fue resultado no solo de voluntad política, sino de una negociación técnica exitosa por parte del gobierno de Armenta.
Comparó este caso con otras entidades del país que enfrentan condiciones contractuales similares, pero que, a pesar de contar con herramientas para cancelarlos, no han tomado la decisión política de hacerlo.
“Lo felicito, cuente con nosotros en Hacienda, cuente también que vamos a estar cerca de Josefina (Morales) secretaria de Finanzas, ya platicamos ahorita por otros menesteres que es un estado verdaderamente ordenado, que tiene unas finanzas bastante sólidas, es una de las joyas de la corona de la República Mexicana”.
Liquidan deuda
El Museo Internacional del Barroco, esa estructura blanca de diseño vanguardista que ubicada en la zona de Angelópolis y que durante casi una década fue símbolo del “progreso” impulsado por Rafael Moreno Valle, hoy cambió oficialmente de dueño. Ya no está bajo el control de un consorcio privado ni sujeto a un contrato que amarraba el dinero público hasta el año 2039. Desde este lunes, según palabras del gobernador Alejandro Armenta, «es de los poblanos».
La frase no fue menor. El gobernador señaló que detrás hubo una operación financiera de gran calado en el que se logró pactar un pago anticipado de 2 mil millones de pesos para cancelar el contrato de servicios de largo plazo que ataba al estado con la concesionaria privada, el cual manejó sin reconocimiento oficial como deuda ante la Secretaría de Hacienda.
“El MIB ya es de los poblanos, antes no lo era. Fue una mentira. Esa lógica de que se hicieron obras sin pedir un peso prestado también fue una mentira”.
Pero el verdadero músculo del anuncio estuvo en cómo narró las posibilidades futuras que ese ahorro liberará. Armenta lo convirtió en una lista de contrastes: más de 500 patrullas equipadas, cuatro veces el presupuesto del campo, 10 veces el programa de obras comunitarias, así como 20 veces lo destinado al saneamiento del río Atoyac y a la tecnificación agrícola de Tehuacán.
“Claro que vamos a hacer megaobras, pero sin mega fraudes. Tenemos el respaldo del INAH para iniciar el cablebús y será uno de los más grandes del país, implicará cero deuda porque se va a pagar dentro de nuestra administración. Tenemos el compromiso de conectar a todo el estado”.
También aprovechó para alinear el discurso con los proyectos que comparte con el gobierno federal: el proyecto automotriz Olinia, la Casa de Diseño de Microprocesadores, y el Gran Telescopio Milimétrico, con los cuales dijo, Puebla se convertirá en el Sillicon Valley de México.
A lo largo de nueve años, el Gobierno de Puebla ya había pagado casi 4 mil millones de pesos por el Barroco, pero el contrato seguía vigente por otros 14 años más y en total, el gasto proyectado superaría los 10 mil millones de pesos.
Ese modelo financiero fue denunciado por años por sectores académicos, activistas y algunos políticos… incluido el propio Armenta, quien recordó que en su libro Disciplina Financiera documentó parte de los compromisos opacos del estado.
Además, según el coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, este tipo de contratos eran «una gran deuda oculta», sin registro formal, pero con pagos anuales crecientes que comprometían recursos como el Impuesto Sobre la Nómina. El funcionario recordó que, con este pago de deuda anticipada, se estima un ahorro de 8 mil millones de pesos.
El fin del contrato no significa, sin embargo, el cierre del capítulo, pues García Parra dejó claro que las investigaciones contra exfuncionarios continúan, tanto desde la Secretaría de Finanzas como desde Cultura.
Además, el gobierno adelantó que el Centro Integral de Servicios (CIS), otra obra insignia del morenovallismo, también será revisado por su modelo financiero, lo que sugiere que este podría no ser el único proyecto desmontado.
