Una densa nube blanca cubrió la ciudad de Puebla desde el mediodía del 15 de abril. A esa hora, el cielo comenzó a tornarse naranja, como si un filtro sepia se hubiese instalado sobre la capital poblana. En realidad, era humo: partículas de incendio que viajaron desde las sierras de Libres y Altzayanca, donde las llamas devoran bosques desde hace más de 24 horas.
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El fuego comenzó en el municipio de Libres, al noreste del estado, la tarde del 14 de abril. Durante la noche, las ráfagas de viento propagaron las llamas hasta zonas de difícil acceso, complicando las labores de contención. Casi al mismo tiempo, otro incendio estalló en el cerro de San Gabriel, en Altzayanca, Tlaxcala, a pocos kilómetros de distancia. La combinación de ambos incendios arrojó al aire toneladas de gases y partículas contaminantes.
Para la mañana siguiente, el fenómeno era evidente desde las azoteas y avenidas de Puebla: un cielo brumoso teñido de naranja, olor a quemado y una sensación de irritación en ojos y garganta. En redes sociales circularon fotografías del atardecer en tonos rojizos. Lo que parecía un espectáculo natural, era en realidad un signo de alerta.
🔥 Como si fuera una escena apocalíptica, así luce el #incendio forestal en la zona de #Libres, #Puebla específicamente en el área conocida como Las Ánimas.#incendioforestal
Video: Colectivo Mayahuel Atltzayanca.
Vía: @ALunaSilva.pic.twitter.com/IGu46AXRe8— Webcams de México (@webcamsdemexico) April 15, 2025
Los sensores de la Red Estatal de Monitoreo Atmosférico reportaron altos niveles de ozono, concentraciones moderadas de PM2.5 y PM10, humedad elevada y una fuerte radiación solar. Esta mezcla causó el efecto óptico conocido como calina, una suspensión de partículas que da al aire un aspecto opaco.

Este martes, la calidad del aire en la Ciudad de México presentó variaciones a lo largo del día. Durante la mañana, se registraron niveles de calidad del aire que oscilaban entre «aceptable» y «mala» en diversas alcaldías, con algunas zonas como Tláhuac y Nezahualcóyotl reportando condiciones desfavorables. Sin embargo, hacia la tarde, la situación mejoró en la mayoría de las áreas, alcanzando niveles de calidad del aire considerados «aceptables» con un riesgo moderado para la salud.

En contraste, la zona metropolitana de Puebla experimentó una situación más crítica debido a los incendios forestales en Libres y Altzayanca. Estos incendios provocaron una densa capa de humo que cubrió la ciudad, generando altos niveles de partículas contaminantes PM2.5 y PM10, así como índices elevados de ozono. La combinación de estos factores resultó en una calidad del aire significativamente deteriorada, con efectos visibles como un cielo anaranjado y una mayor incidencia de problemas respiratorios entre la población.
Más allá del color del cielo, la situación encendió alarmas. Las partículas PM2.5 representan un riesgo mayor para la salud humana por su capacidad de penetrar profundamente en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo. Se les vincula con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y varios tipos de cáncer.
Naranja peligrosa
Las PM2.5 suelen componerse de metales pesados como plomo, mercurio, cadmio y arsénico, sustancias relacionadas con padecimientos renales y tumores. Estas partículas, invisibles a simple vista, son producidas por industrias, automóviles y, en este caso, por los incendios forestales. En Puebla, además, se suman las emisiones constantes del Popocatépetl, que lanza gases como dióxido de azufre y nitrógeno.
Estos gases se mezclan con los contaminantes urbanos y permanecen en la atmósfera por tiempo prolongado. La calidad del aire en Puebla se ha visto cada vez más comprometida.
La capital poblana, junto con 18 municipios conurbados, integra una zona metropolitana con casi tres millones de habitantes. Todos ellos están expuestos a una mezcla diaria de contaminantes tóxicos que incluyen benceno, formaldehído, dioxinas y cloruro de vinilo. Estas sustancias son cancerígenas y se dispersan en el ambiente por la falta de regulaciones y monitoreo.
Puebla cuenta apenas con cuatro estaciones de vigilancia atmosférica: en la capital, Atlixco, San Martín Texmelucan y Tehuacán. No existen datos específicos para otras zonas industriales como Huejotzingo, donde operan fábricas automotrices, textiles y alimentarias. Las estaciones actuales no miden compuestos orgánicos volátiles, que también representan riesgos importantes para la salud.
En la subcuenca del Alto Atoyac, una región compartida por Puebla y Tlaxcala, se ha detectado una mayor incidencia de cáncer de pulmón, vejiga y piel, así como leucemia linfoblástica. En comunidades tlaxcaltecas también se han documentado altos índices de insuficiencia renal.

La exposición prolongada a contaminantes químicos inhibe neurotransmisores, lo que puede provocar enfermedades crónicas, psicológicas y hasta depresión. La desigualdad se agrava con la contaminación: quienes carecen de servicios de salud son los más expuestos y vulnerables.
Atienden la emergencia
El Gobierno del Estado de Puebla implementó un operativo interinstitucional para mitigar el incendio forestal en el Cerro del Palmar, en coordinación con la Coordinación General de Protección Civil y Gestión del Riesgo de Desastres.
Durante el incendio en Libres, participaron más de 90 brigadistas de la Comisión Nacional Forestal, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, Protección Civil estatal y municipal, así como voluntarios y las brigadas Rojos, Cacomixtles y Coyotes. También intervino un helicóptero Bell que realizó decenas de descargas de agua.
Bernabé López Santos, titular de la dependencia, informó que un estado de fuerza superior a cien personas trabaja por tierra en las labores de control. A este esfuerzo se suman dos helicópteros del gobierno estatal que efectúan descargas de entre 300 y 500 litros de agua.
El fuego en el Cerro del Palmar había sido controlado en días previos, pero se reactivó a causa de fuertes ráfagas de viento, por lo que el gobernador Alejandro Armenta ordenó reforzar el operativo con medios aéreos.
A pesar del esfuerzo, el fuego seguía activo al cierre de esta edición. Las autoridades pidieron a la ciudadanía usar cubrebocas, evitar actividades al aire libre y estar atentos a nuevas recomendaciones. Mientras tanto, la bruma persistía sobre Puebla, como un recordatorio de que el problema del aire no solo es de la Ciudad de México, sino también de aquí.
#ACTUALIZACIÓN| El Centro Estatal de Manejo del Fuego del @Gob_Puebla informa al corte de las 14:00 horas la situación actual del #IncendioForestal del municipio de #Libres:
🟠Se mantiene activo debido a las fuertes ráfagas de viento, lo que provoca que le fuego se expanda, sin… pic.twitter.com/DVZ2Ms9YHo
— Secretaría de Medio Ambiente (@AmbienteGobPue) April 15, 2025
Además de este incendio, las autoridades combaten otro en el Citlaltépetl, donde se reporta un control de 70 por ciento y una liquidación de 60 por ciento. López Santos explicó que debido a la altitud en la que ocurre este siniestro, no es posible emplear aeronaves para descargas de agua, por lo que los trabajos se efectúan únicamente por tierra.
En lo que va del año, se han registrado 193 incendios forestales en la entidad, que han dañado más de 2 mil 488 hectáreas de bosque y pastizal. Actualmente permanecen activos cuatro incendios, localizados en los municipios de Libres, Quecholac, Tlachichuca (en el Cerro Gordo) y nuevamente en el Citlaltépetl.
Las autoridades estatales exhortaron a la población a evitar el uso del fuego en zonas forestales y a reportar cualquier columna de humo al número de emergencias 911.

