La historia estalló la noche del 6 de mayo en la autopista Puebla-Veracruz, cuando elementos de seguridad federal detuvieron a una pareja que viajaba en un vehículo sospechoso. Al revisarlo, encontraron armas y drogas como ocurre en buena parte de los operativos, pero los nombres de los detenidos no tardaron en encender las alarmas: Marco El Mono, y Citlamina, hija del exalcalde José Cruz Sánchez Rojas.
Citlamina Sánchez, hija del exedil de Amozoc que arrastra un turbio historial político desde el morenovallismo, fue capturada junto a su pareja sentimental, El Mono, señalado como líder del grupo delictivo Los Monos.
Esta banda opera impunemente en Amozoc y las juntas auxiliares del norte de Puebla capital y había sido vinculada a crímenes graves como homicidios, narcomenudeo, robo de combustible y tráfico de personas.
Pero el escándalo no terminó en la captura. Lo que inquieta a los pobladores es que Los Monos no son sólo una banda criminal, también han sido brazo de choque político.

Habitantes de Amozoc señalan que este grupo fue utilizado por el propio José Cruz Sánchez durante su fallido intento de regresar a la presidencia municipal de Amozoc en las elecciones pasadas, siglado por el PT, PVEM y Fuerza x México.
En redes sociales, de acuerdo con Página Negra, miembros del grupo criminal presumieron su poder y hasta alianzas políticas de cara a las elecciones municipales del año pasado, cuando en una fotografía, aparecieron junto a personajes ligados a José Cruz Sánchez, como Roberto N. El Zinko, exdueño del bar “Dámaso”, con fama en los bajos fondos.
El apellido Sánchez Rojas es sinónimo de escándalo en Amozoc. En 2018, durante su gestión como presidente municipal, José Cruz se vio envuelto en uno de los episodios más oscuros de la región: la ejecución de seis policías municipales, quienes presuntamente denunciarían actividades de huachicol en Chachapa, antes de ser emboscados en condiciones sospechosas.
A pesar de ello, el político intentó competir nuevamente por la alcaldía en 2021 y luego en 2024, enfrentando el rechazo de todos los partidos políticos, incluidos el PAN y Morena. Versiones periodísticas apuntan que ofreció hasta 2 millones de pesos a quien le diera una candidatura, pero aún así logró limpiar su imagen.
Sus yerros como haber sido acusado de violencia familiar y difusión de contenido íntimo de su expareja sin su consentimiento, o haber sido denunciado por malversación de fondos ante la FGR, habían enterrado aún más su carrera política.
Cuando logró ser postulado por Fuerza por México, lo hizo a través de alianzas familiares y operadores como El Mono, con lo que consolidó maridaje entre crimen organizado y política, aunque poco tardó el partido en retirarle su respaldo.
Por su parte, Marco El Mono, no es un criminal cualquiera. De acuerdo con habitantes de Amozoc, es temido por su control territorial y su red delictiva. Bajo su mando, Los Monos lograron crecer, especialmente durante el gobierno municipal de Mario de la Rosa Romero, quien, lejos de enfrentarlos, habría permitido su expansión.
Su poder es tal que Los Monos, en septiembre del año pasado, aparecieron en un reporte de seguridad por haber sido presuntos responsables del hallazgo de cuerpos desmembrados en Santa María Xonacatepec y el homicidio en el mes de agosto de Carlos Alberto Mier González, quien era exaspirante a la alcaldía de Amozoc, de acuerdo con La Jornada de Oriente.
No fue un asunto menor. En el caso de los siete cuerpos desmembrados de Xonacatepec, uno de ellos fue identificado como El Sapo, del grupo delictivo Los Lampones disidentes de Los Monos por el control del narcomenudeo en la región.
La detención de El Mono y Citlamina reavivó los temores en Amozoc: que el narco no solo convive con la política, sino que la dirige. La pareja fue trasladada al Ministerio Público de Cuautlancingo, mientras que la Fiscalía investiga.
