Una barda, dos mundos: Así es la lucha de vecinos de La Cantera contra Grupo Proyecta

Más de 300 pobladores de La Cantera en Puebla enfrentan el riesgo de perder sus hogares ante el avance del Grupo Proyecta, empresa que reclama parcelas adquiridas hace dos décadas por los habitantes. El caso involucra doble venta, omisiones agrarias y amenazas.

De un lado de la barda, calles de terracería, casas modestas y familias que han echado raíces por más de dos décadas. Del otro, uno de los desarrollos inmobiliarios de mayor plusvalía en la ciudad de Puebla: Lomas de Angelópolis 3. Entre ambos mundos, solo hay un muro, pero también una batalla por la tierra. Y detrás de ese muro, una historia de doble venta y omisiones que hoy amenaza con borrar del mapa a toda una comunidad.

La colonia La Cantera, donde habitan más de 300 personas, enfrenta el riesgo de desaparecer debido a una disputa por cuatro parcelas al interior del ejido de Santa Clara Ocoyucan

El conflicto tiene un nombre propio: Grupo Proyecta, el consorcio inmobiliario propiedad de los hermanos Posada Cueto, quienes conocen al dedillo el funcionamiento del sistema agrario. Gracias a ese conocimiento —y a su influencia económica— han logrado adquirir parcelas en zonas importantes desde hace años.

Según documentos y testimonios, dos de esas cuatro parcelas fueron adquiridas por los Posada en el año 2020. Sin embargo, una de ellas aún aparece a nombre del primer propietario, José Pedro Hipólito, y otra es reclamada desde 2018 por su viuda, Rosa Ramírez Vidal.

En este entramado de cesiones, omisiones y trámites inconclusos, los pobladores de La Cantera se convirtieron en el eslabón más débil.

El origen del problema está en un proceso ejidal que no se terminó de formalizar. Los habitantes cuentan con minutas de compra-venta que datan de principios de los 2000, cuando adquirieron sus terrenos con la esperanza de construir un hogar.

Sin embargo, nunca completaron la cadena agraria que les daría protección legal: obtener un certificado de cesión de derechos, ser reconocidos como avecindados por el ejido, y finalmente ser registrados como parte del núcleo agrario ante el Registro Agrario Nacional.

Ese vacío legal fue aprovechado por Grupo Proyecta, una de las empresas inmobiliarias más poderosas del país. La maquinaria pesada ya remueve la tierra y las vallas metálicas delimitan los espacios que alguna vez compraron.

El único «documento» que los respalda: un supuesto certificado parcelario mostrado fugazmente a los ejidatarios desde la pantalla de un celular. Nada físico ni oficial, solo una imagen y la firma de Juan Carlos López Reyes, quien asegura ser delegado del Registro Agrario Nacional.

«No nos enseñaron papeles, ni vinieron a dialogar. Solo llegaron, pusieron sus bardas, y nos dijeron que ya no podíamos entrar», relató con impotencia Benjamín Hernández, uno de los vecinos afectados.

Su historia es la de muchos. Compró su predio en 2002 con el sueño de darle un hogar a sus 10 hijos y hoy solo pide justicia o al menos una indemnización por los 569 metros cuadrados que le fueron arrebatados.

Amenazas, el pan de cada día

“Te vas por las buenas o te tiramos la casa”, así de crudo lo resume Epigenio Andrade, uno de los vecinos más antiguos de La Cantera, quien denunció la estrategia de Grupo Proyecta: amedrentar, fragmentar, comprar a bajo precio y luego arrasar.

Epigenio ha vivido más de 20 años en la zona. Sus cuartos de obra gris, modestos pero levantados con esfuerzo, están hoy rodeados por estacas colocadas por topógrafos que no se identifican, pero que actúan con certeza.

“Montan sus aparatos, clavan varillas en nuestros patios, nos dicen que vendamos a 600 pesos el metro cuadrado. Que nos reubican, pero no sabemos ni dónde, ni cuándo, no hay un papel ni nada firme”, cuenta.

El miedo es compartido por muchos en la colonia. Según relató, las visitas de la maquinaria pesada son constantes, casi como un mensaje claro: lo que está en pie puede caer si así lo deciden.

Además, Epigenio narró cómo tras la muerte de José Pedro Hipólito —uno de los propietarios originales de las parcelas en disputa— su viuda, Rosa Ramírez Vidal, intentó defender lo que consideraba legítimamente suyo.
Pero no pasó mucho antes de que, según su testimonio, los representantes de Grupo Proyecta la contactaran y le explicaran “cómo hacerle”. El resultado: la viuda vendió por segunda ocasión.

“Imagínate: te marcan, te dicen que con esos papeles ellos pueden comprar otra vez la parcela y sacarnos por la buena o por la mala. No sé cómo lo hacen, pero me imagino que son papeles apócrifos, falsificados o hechos a modo”, denunció.

Debido a estos abusos, ahora voltean al gobierno estatal. Saben que el único con capacidad real para poner freno al despojo es el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, con quien ya tuvieron audiencia para proteger a los legítimos poseedores de la tierra.

La esperanza creció tras el reciente anuncio del propio mandatario, quien reconoció públicamente la gravedad del caso y ordenó a la Fiscalía General del Estado y a la Consejería Jurídica del Gobierno de Puebla iniciar investigaciones formales.

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