México se posicionó como el principal consumidor de videojuegos en América Latina, con ingresos anuales superiores a los dos mil 300 millones de dólares y una comunidad de 76 millones de jugadores activos, de acuerdo con el estudio Game On: el auge del gaming en México, elaborado por la Unidad de Datos de Endeavor y Santander.
El país también ocupa el quinto lugar mundial en tiempo de consumo de videojuegos y ha registrado un aumento sostenido en startups del sector. Actualmente existen 67 empresas emergentes especializadas en desarrollo, animación y diseño de videojuegos que generan más de dos mil 400 empleos directos.
Vincent Speranza, director general de Endeavor México, destacó que el ecosistema cuenta con condiciones idóneas para una disrupción, pese a su actual concentración en pocas compañías. Comparó la situación con la etapa inicial del desarrollo de las Fintech en el país, cuando nombres como Adolfo Babatz abrieron camino. “La disrupción se crea cuando las condiciones son imperfectas. México tiene un lugar privilegiado en el emprendimiento regional. La industria tiene un potencial desaprovechado”, señaló.
Speranza sostuvo que, a diferencia de la década pasada, hoy la inclusión digital es mucho mayor, lo que ofrece una base más sólida para el crecimiento. Anticipó la aparición de entre tres y cinco empresas exitosas que puedan convertirse en scaleups, con el acompañamiento de Endeavor e incluso el respaldo financiero de Endeavor Catalyst, su brazo de inversión.
Actualmente, 80 por ciento del capital de riesgo en el país se concentra en sectores como Fintech, comercio electrónico y logística. No obstante, el reporte considera que en el futuro podrían surgir fondos especializados en videojuegos, como ya ocurre en Estados Unidos. Entre los casos recientes en México, se destacan Kabeza, con 275 mil dólares en inversión para retos interactivos en vivo, y Wasabi, que obtuvo 150 mil dólares para videojuegos de Realidad Aumentada.
El documento también menciona a Blending Edge, especializada en cómputo en el borde para juegos; Monu, y Draftea, como actores emergentes con propuestas innovadoras.
El estudio subraya que el gaming no es una industria aislada, sino una actividad transversal que impacta sectores como Blockchain, infraestructura en la nube, telecomunicaciones, educación, Fintech, publicidad y mercadotecnia digital. Las telecomunicaciones, por ejemplo, han desarrollado planes específicos para jugadores, como los lanzados por Telcel.
Laura Cruz Urquiza, directora general adjunta de estrategia, innovación y experiencia del cliente en Santander México, explicó que los objetivos del banco en este ámbito son tres: generar conocimiento, acelerar industrias emergentes y fomentar el emprendimiento para impulsar el desarrollo económico del país.
Cruz destacó que la publicidad dentro de videojuegos genera cinco veces más compromiso que la tradicional. También consideró estratégica la expansión del sistema de pagos digitales en el sector gamer, y afirmó que su institución continuará desarrollando soluciones de pago seguras y herramientas de educación financiera a través de gamificación, sobre todo en su división de microfinanzas e inclusión financiera, Tuiio.
A pesar de este entorno prometedor, el estudio advierte sobre desafíos importantes para consolidar el liderazgo de México en la industria global. Las principales barreras identificadas son la escasez de financiamiento, las brechas tecnológicas y educativas, y la necesidad de competir con potencias como Estados Unidos, China y Japón, que concentran la innovación global en videojuegos.
